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viernes, 27 de agosto de 2010

El día que asesinaron a Kennedy


El asesinato del ex presidente de los EE.UU, John Kennedy, corrió como un reguero de pólvora por nuestro pueblo. En aquel tiempo no teníamos medios de difusión locales, excepto la publicidad de Don Nazer e hijos que pasaba música y algunas noticias que llegaban a través de las radios de Buenos Aires, los diarios, y la teve, que únicamente se captaba en días lluvioso, húmedos o cuando el tiempo presentaba buenas condiciones....
Como en toda localidad chica de esta inmensa pámpa, existían los comercio de ramos generales; en aquel entonces, Huinca Renancó contaba con dos firmas principales: Ramón García e hijos y Casa Alchidel (o también conocida como Delfino y Alesso)
Zona agrícola-ganadera, Huinca Renancó siempre se caracterizó por establecimientos ubicados en todo su alrededor. Uno de ellos, ubicados al norte de nuestra ciudad: "El 23", propiedad de la familia Kenny, conocidos habitantes de aquí.
Las noticia, que había conmovido al mundo entero, era el tema del día entre los huinquenses.
En uno de los negocios que mencionamos: "Casa Alchidel" o "Delfino y Alesso, algunos clientes comentaba lo sucedido; de repente ingresa un vecino a realizar compras; don Delfiol, un hombre de baja estatura, de hablar finito y como se dice habitualmente muy"gauchito", que se dedicaba al rubro de perforaciones de pozos y molinero, se acerca al grupo y escucha la conversación: "lo asesinaron a Kennedy.
Don Delfiol, quizá ajeno al suceso del día, pregunto:
- Cuál.... al del 23.......?



El bar de Ottard Dupuy

Desde niño siempre me llamó la atención el enorme cartel que se exponía en la fachada de un local de construcción antigua, ubicado en la interseción de las calles 25 de Mayo y Laprida de mi ciudad.
Allí funcionaba un negocio que expendía bebidas a todo parroquiano que concurrría al mismo.
Entre el gran colorido y artísticas letras, lo que más se destacaba y hacía más vistoso , era una botella y un elegante nombre de origen francés: "Ottard Dupuy"Por años, estuve convencido, que era el nombre del dueño de todo ése complejo comercial, hasta que un día, y quizá por mi simple inocencia, me dijeron, que Ottard Dupuy era la marca de un conocido cognac de aquellas memorables épocas, y que el propietario del local, era un señor muy bonachón: Don Dionisio Pelaye

miércoles, 25 de agosto de 2010

Dos del “Chefa “ Lucero

Un conocido perosnaje de nuestra ciudad

El "Chefa" Lucero en su programa radial.

"...Dejamos por un momento el deporte, ahora hablaremos un poco de tenis..."

La dedicatoria del "Chefa"

Décadas atrás, Las noches de Boxeo en El Club Santa Paula de Huinca Renancó eran realmente imperdibles. Por ese escenario, pasaron boxeadores de la talla de “Falucho” Laciar, “Chupete” Messa , Figueroa, por mencionar solo algunos ya que la lista es realmente interminable.Cierta noche, en una de las primeras peleas (antes de la popular de fondo), lo tenían a maltraer al boxeador local “Chefa” Lucero, el muchacho estaba cobrando fiero, su entrenador, a los gritos le repetía sin cesar: -¡Entre, reciba y salga!, ¡Entre reciba y salga! tratando, con sus indicaciones, de sacarlo un poco de escena para que no siguiera recibiendo tremenda paliza. Al sonido de la campana del quinto round el “Chefa” mal trecho y tambaleante se dirige a la esquina para poder recuperarse, y al sentarse alcanza a divisar un objeto (Según el) similar a un micrófono y -sin dudarlo y al instante- tira una dedicatoria: -Bueno, esta pelea se la dedico a mi vieja y a mi hermano que me están mirando… Y del costado se escucha: -¡Escupí bolu…, que esto es un embudo

(Anécdotas tomadas del blog "Cosa de Pueblo", de Gerad Sixto)


Metiendo la pata (I)

Mi estimadísimo amigo Yayo, se hallaba en una reunión partidaria en el local del ex partido socialista de Huinca Renancó., y ante la presencia de autoridades del mismo de la ciudad de Córdoba.
Yayo, eminente conocedor en materia política y partidaria, tomó la palabra y no terminaba de hablar.
Una amiga, que se encontraba también en el lugar, y escuchando que se iba por las ramas y abordaba temas que nada tenían que ver con lo provincial, lo patea por debajo de la mesa, a lo que Yayo reaccionó fuertemente con un
-¡¡No patee compañera!!

Picado de futbol

Jugábamos un picado de fútbol con amigos del barrio y otros valores de Huinca Renancó, en la canchita de la ex Escuela del Trabajo “Carlos Pellegrini”
Habíamos confirmado ya los equipos y como al otro le faltaba un jugador, le prestamos al Beto Vergara, amigo de infancia de nuestro barrio de Plaza San Martín.
En un contrataque que realiza nuestro equipo, pone en peligro de gol al arquero contrario; alguien patea y el esférico ya se dirigía hacía la red, cuando el Beto salva el mal momento rechazando la pelota con el brazo.
-¡¡Penal…penal!! – gritámos todos eufóricos percibiendo el triunfo.-Donde penal!! – nos reprocho enojadísimo el Beto .. Donde!! …. Tomá, si la saqué de codito, terminó diciendo